Aneurisma de aorta, la cirugía que el COVID19 no paralizó

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Aneurisma de aorta, imagen TAC

Aneurisma de aorta, la cirugía que el COVID19 no paralizó

La aorta es la arteria más importante de nuestro cuerpo. Su origen comienza en el corazón y desde allí nos recorre hasta la parte baja del abdomen donde se divide en dos ramas para dar la circulación de las piernas. Dependiendo de la región anatómica por la que transcurra, recibe un nombre diferente: aorta ascendente, arco aórtico, aorta torácica y abdominal. Su función es llevar sangre oxigenada desde el corazón a todos los órganos.

Como todo tejido vivo, la aorta experimenta una evolución con el paso de los años. Cuando se produce una dilatación patológica de la pared de la arteria estamos ante un aneurisma.

El aneurisma de la aorta es una de las patologías más urgentes a las que nos enfrentamos los cirujanos cardiacos: cuando llega el momento, si no se interviene, el riesgo vital para el paciente es elevado. Es por ello que, aún con las obligadas restricciones en los quirófanos derivadas de la primera ola de la pandemia, hemos estado operando de esta patología en los meses más “duros” de la COVID19 en España, marzo, abril y mayo.

Valga el juego de palabras, el aneurisma de aorta es artero. Da pocos síntomas, generalmente incluso ninguno. Es una enfermedad crónica, en la que es fundamental un estrecho seguimiento con pruebas de imagen. Cada caso debe ser valorado de forma particular teniendo en cuenta el estado de salud integral del paciente (edad, antecedentes clínicos, tabaquismo…).

El diámetro del aneurisma es el indicador que nos permitirá decidir cuál es el mejor momento para realizar la intervención. Según la evidencia científica, por encima de 5 centímetros de “abombamiento” en aneurismas de aorta ascendente y por encima de 6 centímetros en abdominal, el riesgo de rotura de aorta es muy significativo. La rotura de un aneurisma de aorta es una complicación con alta mortalidad.

Aneurisma de aorta: de la cosa al caso

Veamos el caso de un paciente de 72 años que fue remitido a nuestra Unidad de Cirugía Cardiaca del Doctor Rodríguez durante la primera ola de la pandemia en España. El paciente presentaba en su historia clínica un accidente cerebrovascular (ACV) ocurrido hace 8 años. Al estudiarle entonces se halló un foramen oval permeable, que le fue cerrado percutáneamente. Por aquellas fechas -2012- el paciente tenía una insuficiencia aórtica moderada, con buena contractilidad del corazón. En los sucesivos controles se ha ido comprobando que la insuficiencia aórtica había progresado y la contractilidad del corazón había empezado a disminuir. En esas circunstancias se nos remite el paciente para cirugía.

Como ya hemos comentado en este post, las pruebas diagnósticas de imagen son imprescindibles en el caso del aneurisma de aorta. Al realizárselas a este paciente, además del TAC, en el ecocardiograma se observó que la válvula aórtica estaba insuficiente, es decir, no aseguraba que el flujo de sangre fuese en el sentido correcto, parte del volumen de sangre se volvía en sentido inverso. La afectación pasó de ser moderada a severa.

Además, se apreciaba dilatación de aorta ascendente de 5,1 centímetros. El diámetro de la aorta ascendente normal es de 2 a 3,5 centímetros, por lo que la imagen mostraba el doble del diámetro normal. Podemos imaginar un globo para hacernos una idea: cuanto más hinchado está el globo, su “pared” -el plástico- parece más fina y el riesgo de romperse es mayor. Así funciona un aneurisma con riesgo elevado de rotura.

Las arterias coronarias (las que le llevan la sangre oxigenada al corazón) son las primeras ramas de la aorta y nacen de la zona donde este paciente tenía la aorta dilatada, por lo que en el quirófano hubo que quitar el segmento de aorta con el aneurisma, separando y conservando el origen de las dos arterias coronarias, quitar la válvula insuficiente y sustituir todo por un tubo artificial con una prótesis aórtica y volver a unir las coronarias al tubo.

Aneurisma de aorta, intervención

Normalmente, esta cirugía es muy compleja y delicada, habitualmente con tiempos quirúrgicos muy elevados, de circulación extracorpórea y de isquemia (en parte de la cirugía el corazón no está recibiendo flujo de sangre). Gracias a la experiencia del Dr. Rodriguez los tiempos se acortan. En el caso de este paciente fueron aproximadamente 80 minutos de circulación extracorpórea y 70 minutos de isquemia, lo que constituye una reducción importante de todo el tiempo quirúrgico, que se traslada a una recuperación más rápida del paciente: 48 horas en UCI y 6 días en la planta de hospitalización.

El paciente se va caminando, podrá subir y bajar escaleras, salir a la calle sin poder hacer esfuerzo físico mientras cicatrizan todos los tejidos y el esternón, y poco a poco irá recuperando su vida hasta hacerla normal. El dolor es fácilmente controlable con analgésicos comunes.

Aneurisma de aorta: un reto

La patología de la aorta supone un reto para la medicina y la cirugía, hasta el punto de que así lo ha reconocido un reciente documento consensuado entre los grupos de trabajo de aorta de las sociedades españolas de Anestesiología (SEDAR) y Cirugía Torácica-Cardiovascular (SECTCV).

Con este documento, titulado “Guía anestésico-quirúrgica en el tratamiento de la cirugía de la aorta ascendente y del arco aórtico”, se busca difundir los modos de trabajo más consensuados por parte de ambas especialidades. El texto se ha publicado en la edición de marzo-abril de 2020 de la revista Cirugía Cardiovascular. Se puede acceder a él gratuitamente.

En el abstract de la guía se puede leer lo siguiente:

“Tanto a nivel diagnóstico, como terapéutico, el volumen de variables implicado ha hecho que dicha patología [de aorta] sea abordada por una ingente cantidad de especialistas. El manejo quirúrgico de dichas patologías implica un esfuerzo extraordinario por parte de muchos profesionales, dada la complejidad técnica y tecnológica empleada. A lo largo de estos años, dichos esfuerzos están dando sus frutos en forma de mejoras de resultados, gracias a un abordaje sistemático y protocolizado en el seno de un grupo de expertos (Comités de aorta o “Aortic Team”) en el que se han de implicar cardiólogos, cirujanos cardíacos, cirujanos vasculares, anestesiólogos y radiólogos, principalmente.”

Aneurisma de aorta: ¿cómo se previene?

Las enfermedades que afectan a nuestras arterias son la causa principal de mortalidad en los países desarrollados. La placa de ateroesclerosis que se origina en el interior de las arterias es la responsable de los infartos de miocardio, angina de pecho, accidentes cerebrovasculares o isquemia en los miembros inferiores. Si además se asocia hipertensión arterial, nuestras arterias pueden dilatarse ocasionando lo que se conoce como un aneurisma de aorta. Es una enfermedad grave, ya que su rotura ocasiona una muerte súbita.

Hay muchas causas de aneurisma de aorta (ateroesclerótico, asociado a otras enfermedades, defectos genéticos). Es importante insistir en llevar una vida cardiosaludable.

  • Dieta baja en sal y grasas. Disminuir las cifras de colesterol. Dieta equilibrada
  • Adecuado control de las cifras de tensión arterial y de otras enfermedades como la diabetes
  • No fumar
  • Disminuir el consumo de alcohol
  • No llevar una vida sedentaria. Hacer ejercicio

Nosotros recomendamos hacerse los chequeos correspondientes y consultar si tiene síntomas (dolor torácico, dificultad para respirar).

Puede ponerse en contacto con nosotros si quiere ampliar la información

 

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